Y pensaba que al dejar de mirar hacia atrás se irían todos los miedos. Pero la vida la invita a mirar hacia adelante donde hay mas temores que los que alcanza a percibir su borrosa vista. Le falta nitidez a lo que viene, le faltan sus colores. Su espalda esta desnuda y lo único que sabe es que debe correr a un lugar donde haya bienestar temporáneo y su alma empiece a tomar la temperatura tibia que necesita su ser. Le cuesta saber que espaldas como esas no hay dos, y que alguien quiere abrazar solo aquella que carga las tristezas sobre ella. Tal vez no sea así, tal vez si lo sea. El tiempo lo dirá, pero necesita tiempo; el tiempo que ya me sobra o tal vez me falte.